Nuevos datos sobre la danza

Como ya narramos en esta página, las danzas que se llevan a cabo en las fiestas patronales en honor a San Pelayo el 26 de junio, a San Mateo y la Virgen de Los Parrales el 21 y 22 de septiembre, ya se practicaban en el siglo XVI, según consta en distintas partidas de los libros de cuentas de distintos años. Se sabe también que se siguieron ejecutando durante los siguientes siglos hasta llegar al XX en el que sabíamos que se habían dejado de celebrar pero no teníamos conocimiento de la fecha. Ahora, hemos encontrado tres partituras gracias al gran trabajo que elaboró Bonifacio Gil García que hizo acopio de cientos de canciones populares riojanas que de otra forma hubieran desaparecido.

En el caso que nos interesa, las composiciones le fueron dictadas por un bañejo, llamado Victor Garcia Francia, que actuó como tamborilero, hasta 1905 y que las aprendió acompañando a los gaiteros que venían a las fiestas a tocar las danzas, alternativamente, de diversos pueblos, nos dice también, que el grupo lo componían ocho danzadores con el “cachiburrio” al frente. De dicho dictado podemos llegar a la conclusión, que el último año que se bailó fue en 1937, aunque la gente mayor que consultamos, nos aseguraron que a finales de la década de los 40 se volvió a danzar una sola vez y a partir de entonces desaparecieron definitivamente, de esto no hay constancia escrita. Las partituras contienen la música de tres de las piezas principales, la de los Palos o Trocados, el Pasacalles, y el Agudo o “La Valsiada” nombre que se utiliza en el documento para denominarla y que es la que se baila desde el cuartel a la puerta de la ermita.

Danza de los Palos una de las partituras de las que hablamos en el artículo

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